Sunday, January 20, 2013

Celebrando el cumpleaños de Heberto Padilla

Este 20 de enero Heberto Padilla hubiese cumplido 81 años. Para celebrarlo y honrar su memoria, les pongo aquí la entrevista que en 1987, le hiciera en San Francisco el escritor y poeta peruano Miguel Ángel  Zapata, para la revista INTI.  Creo que se trata de la mejor entrevista que Heberto dio pues allí están expresados sus puntos de vista sobre la poesía que le interesaba escribir y sus autores preferidos.  
Acompañan este homenaje la caricatura que Juan David le hiciera en 1962, y una foto que me acaba de enviar mi querido Pepe López, a quien Heberto quería como un hijo. En la fotografía de 1982, aparece Heberto con Pepe y una servidora. La casa es la de Linden Lane, en Princeton, New Jersey.

Heberto Padilla, por Juan David, 1962 
De izq. a derecha José (Pepe) López, Heberto Padilla y Belkis Cuza Malé, Linden Lane, Princeton, NJ, 1982                                                     
ENTRE LA ÉPICA Y LA LÍRICA DE 
HEBERTO PADILLA (1)

Entrevista de Miguel Angel Zapata 

Miguel Angel Zapata: Hablemos primero de tus primeras publicaciones. Había, creo ver, un paisaje puro, de isla, con impulsos frescos y la presencia constante del mar.
Heberto Padilla: Bueno, Las rosas audaces fue un libro que ni siquiera considero un libro. Fueron poemas de los primeros que escribí, incluso son hasta formales, sonetos en su mayor parte. Es un libro escrito entre los catorce y los quince años de edad, publicado cuando yo tenía diecisiete, o sea que ese libro no puede considerarse dentro de lo que pueda decirse que sea mi obra, no  porque se publicara a los 17 años de edad, porque Rimbaud, a esa edad escribió dos libros geniales y nunca escribió otros, sino que se publicó por las razones más increíbles. Había una editorial de un amigo, que se llamaba “Los nuevos” que publicaba libros de jóvenes, y yo tenía esos poemas, se los di y los publicó... pero no tengo ni siquiera el menor interés en recordar ese libro. Sin embargo hay un poema, el poema primero del libro, puedo recordarlo como un verdadero poema de la juventud. Te voy a decir algunos versos de ese poema, porque es un poema, como tú dices, que refleja exactamente la realidad de la isla de Cuba, lo solar, el mar: Desnúdate de un brazo y apoya el hombro de oro en mi tórax marino... Yo estoy de vacaciones y pies sueltos y truza y sol ardiente en las mejillas... en fin, es un momento de vitalidad juvenil, donde se exalta la vitalidad del paisaje cubano.
MAZ: ¿Cómo eran esos tiempos en Cuba, las lecturas, los amigos poetas?
HP: Yo no vivía en La Habana donde se leía con más tino, con más seriedad. Yo vivía en un pueblo pequeño que se llama Pinar del Río, que tiene el nombre muy descriptivo de un pueblo que está junto a un río. En tal sentido mis lecturas en ese tiempo eran limitadas, pero yo más o menos me abría paso. Es curioso, fíjate, los primeros poemas que leí, es terrible decirlo, que son parte de la vida escolar, y nunca olvidaré eso; los leí en los libros de lectura de la enseñanza primaria cuando estaba en cuarto grado. Allí fue donde leí por primera vez las poesías, te puedo citar una del poeta belga Mauricio Maiterlin, que lo leí muy bien traducido al español y fue decisivo, que dice: Si viniera un día qué le responderé... muéstrale mi anillo de oro / dile que sufro por él. Para mí en este poema estaba el nacimiento de lo que siempre he creído que es la poesía. Era una poesía despojada, sin mucho ornamento, y siempre con la representación de un hecho concreto, contra un fondo de escena, como si fuera el teatro. Es la lengua de alguien que se dirige a otra persona, ése poema me impresionó mucho, mucho.
MAZ: Pero el poeta, para los viejos, para los nuevos, creo que siempre debe de leer cosas variadas, ¿no?
HP: Yo creo que el poeta debe de leer libros de ingeniería, incluso de economía. Veo que el lenguaje, como a veces decía Stendhal, no siempre está en los libros de literatura, ya que tienen una lengua prestada y repetida, en cambio los libros de ciencia son libros que tienen la lengua necesaria para describir fenómenos concretos. Por ejemplo a mí me encantan los términos de los economistas. Una mala inversión económica puede deprimir un mercado. Me parece una frase increíble, deprimir un mercado, y además de eso, en física, en química, no existen otros modos de describir la realidad más que a través de la precisión, y la precisión es hacer de una lengua precisamente un instrumento de comunicación. Recuerdo que Stendhal decía que el estilo es añadir a un pensamiento dado todas las circunstancias, para que ese pensamiento produzca el efecto que debe producir; y tú recordarás que uno de los modelos de Stendhal era el Código Napoleónico, que leía con frecuencia, porque era un código muy bien escrito.
MAZ: La cartuja de Parma es, creo, considerada como un texto de estructura perfecta, ¿puede acaso concebirse un poema con tales pretensiones, o puedes acaso tú concebir tal cosa, ya que una de tus búsquedas es esa síntesis, esa precisión en las palabras?; ¿crees haber logrado tal disparo?
HP: Yo no sé si lo he logrado, pero mi propósito es siempre, cuando escribo un poema, eliminar, borrar. Debe de ser un error. Yo muchasveces he conservado con miedo los originales de poemas que después han aparecido en libro, sólo para ver si me equivocaba, y creo que no me equivoqué nunca, no porque los hiciera muy buenos los poemas, sino que los hubiera hecho peor si se hubiese mantenido el poema como yo lo concebí antes. Yo no creo como Lope que lo mejor del poeta no es lo escrito sino lo que borró después, yo pienso que un poeta se hace a medida en que borra, en que elimina los vicios adquiridos en sus lecturas; Heidegger decía que el estilo de un poeta es precisamente eliminar las influencias de su adolescencia, barrerlas, limpiarlas, es decir, todo estilo de una poesía genuina es un procedimiento aséptico, como en medicina. Todos estamos llenos de vieja retórica, todo pensamiento está teñido de retórica de lugares comunes, y los lugares comunes pueden ser disparates también; hay ya lugares comunes del disparate en literatura, de modo que la asepsia, la limpieza, la eliminación de lo superfluo es una de las cosas fundamentales en un poema, creo yo, para que un poeta pueda escribir un gran poema.
MAZ: Quiero citarte, con todo el respeto que ellos se merecen, a Góngora y a Quevedo, las veces que los he leído, incontables, como poeta, no como estudiante para escribir sólo un ensayito, he encontrado una rigurosidad en ambos poetas por la forma, uno más que el otro. Góngora parece ser extremadamente riguroso, y Quevedo también pero penetrando las cosas metafísicas más, adentrándose más a la profundidad del ser, menos aire.
HP: Te voy a decir algo serio. Yo he leído mucho a Góngora, como todos nosotros hemos leído mucho a Góngora, pero yo pienso que Góngora es un gran error en la literatura en nuestra lengua, no él mismo, él mismo no, como nunca ocurre en un poeta que busca y estrena nuevas formas. Góngora en el sentido de gongorismo, de su maestría, o de la dirección de su poesía, yo creo que en Góngora comienza la decadencia de la poesía hispana. Yo no considero que un enmascaramiento permanente de la realidad sea la poesía, yo no lo creo, y por lo tanto creo que el gongorismo es un error que vamos a pagar por muchos años y durante mucho tiempo. Esto es muy desagradable, muy petulante de mi parte decirlo, pero no me queda más remedio que decirlo. Quevedo es un gran poeta que yo prefiero. Entendámonos, hay poemas de Góngora extraordinarios; a mí lo que no me gusta de Góngora es la generación del 27, es decir, sus discípulos, aquéllos que hacen de Góngora un método y que convierten ese método en una degradación del idioma castellano.
MAZ: ¿ Todos los del 27?
HP: Sí, todos los del 27, Alberti, Aleixandre, etc..
MAZ: ¿Aleixandre en todas sus etapas?
HP: A mí no me interesa Aleixandre para nada. Me parece que si la poesía española va a ser Aleixandre o Alberti entonces se puede prescindir de esa poesía como ocurre que está prescindiendo el mundo de esa poesía. Yo no sé si a los hispanos les interesará saber que la poesía española no interesa en ninguna parte del mundo. Hemos leído la poesía traducida de Brecht, de Stevens, de Eliot, de los poetas franceses, pero ¿quiénes traducen a los poetas españoles?, ¿a los hispanos?; muy poca gente en el mundo, y cuando los traducen los traducen con miseración, esto lo creo yo y lamento tener que decirlo.
MAZ: Una de las tendencias de la poesía actual es el avance hacia el coloquialismo, abundancia de datos, nombres de lugares, dentro de una cantidad de paréntesis que a veces parecen excesivos. Yo estoy de acuerdo con lo coloquial pero controlado, no sé...
HP: Horroroso el abuso de los paréntesis, qué bueno que lo digas tú, esos paréntesis en la poesía actual hispanoamericana, que es un modo de acentuar lo coloquial, lo incidental, todo eso es mierda como se dice en castellano, es mierda, eso no es poesía.
MAZ: ¿Y por qué recurrir a eso?
HP: Porque eso le da una especie de desdén a la forma literaria, como decía un cubano, Lezama Lima, es un modo de ironizar sus incidentes, pero además yo creo que revela la torpeza de los poetas que escriben en castellano.
MAZ: Pero hay paréntesis que a veces son sumamente necesarios, ¿no?
HP: Los inevitables paréntesis de una reflexión inteligente, pero cuando el paréntesis es en sí mismo una poética, una tontería reiterada, qué valor tiene ese paréntesis, hay que huir de los paréntesis, la poesía es un discurso concreto.
MAZ: ¿Crees que el trato que les da el mundo a los intelectuales que protestan contra un sistema, influye para bien o para mal, si vienen de una sociedad comunista o capitalista? ¿Por qué fue juzgado Heberto Padilla en Cuba?
HP: Una denuncia cualquiera que se haga al mundo capitalista se hace a un mundo heredado, a un mundo por el que tú no optaste, sino un mundo que tú recibiste y en el que puedes moverte negándolo o reprobándolo, pero del que no eres responsable. Si tú eliges un proceso revolucionario, como el caso de Cuba, y ése fue mi caso, y eres partidario de un proceso de cambio radical, quiere decir esto que hay una ruptura con la herencia, hay una uptura con las formas anteriores que tú quieres cambiar, buscar una alternativa política distinta; por lo tanto tú eres responsable de ese cambio, entonces aunque no se quiera la situación de los intelectuales, que es lo que nos concierne a nosotros, se hace un poco religiosa, en el sentido de que tú eres un responsable moral del cambio, como lo fui yo, y si de pronto dentro de ese conjunto de personas, que en apariencia aprueban el cambio, y las políticas difíciles que ese cambio trae, así dentro de ese grupo tan homogéneo hay una voz tan disonante, puede ser la voz de un cobarde, de un enemigo, la voz de un contrarrevolucionario, y por lo tanto se presta más atención a esa disonancia y a esa disensión, que la que pueda existir en un país capitalista, porque la discrepancia en un país capitalista es un modo de buscar el porvenir que yo conocí, que se llamó la revolución cubana, y que descubrí, como ha descubierto todo el mundo, que no es la respuesta, que no es la verdad. Por eso el ataque es siempre mayor contra un escritor del mundo comunista, porque la gente quiere creer, quiere invertir en la esperanza, la gente no quiere recibir malas noticias de la esperanza. Creo también que en toda adhesión política hay una permanencia a veces estúpida, a veces lúcida. Los lúcidos tienen que separarse a la larga de la mentira ideológica y real de un proceso que ha traicionado, que ha deformado, que ha transformado el proyecto inicial. Los demás, como ocurre en cualquier sociedad, no discrepan, se suman al carro y siguen siendo unos apasionados defensores de la mentira en que siguen creyendo, eso se ve en el capitalismo, en la religión, etc..
MAZ: ¿Lees frecuentemente?
HP: Yo leo todo lo que se publica y todo lo que cae en mis manos. No tengo lecturas especiales. Actualmente estoy leyendo mucho en inglés. Antes de comenzar esta charla me recitaste un poema de Blake “The Tiger”.A mí me interesa Blake como fenómeno histórico, me interesa incluso políticamente, es un hombre que vivió la revolución francesa, que la cantó, que la exaltó, y que descubrió al mismo tiempo sus fracasos morales, e inmediatamente aquello que en su poesía era muy mediato del problema de la política concreta de todos lo días, le llevó a otro plano metafísico, y es muy interesante su figura.
MAZ: ¿Poesía joven?
HP: Me gusta mucho, tú sabes, acabo de escribir una nota sobre poetas jóvenes chilenos, sobre una antología con traducciones de White. Justamente he escrito que la antología es buena porque White tiene la edad de las personas antologadas, y por lo tanto sus valorizaciones no proceden de otra generación sino de la propia, y eso hace más interesante la antología. Escribí también que estos poetas escriben como si Neruda, Gabriela Mistral, Huidobro no existieran.




(1) Miguel Ángel Zapata: “ Entre la épica y la lírica de Heberto Padilla”. Inti: Revista de literatura hispánica. (Otoño-Primavera 1987) No. 26, Article 22.
http://digitalcommons.providence.edu/inti/vol1/iss26/22


Nota: Tanto la caricatura de Heberto por Juan David, como la foto de José López no pueden ser reproducidas en ningún blog ni periódico sin autorización de sus respectivos dueños..   


Tuesday, January 01, 2013

MIS PROFECÍAS PARA 2013

Belkis Cuza Malé

Como la tempestad que se levantó en el mar y cuyas olas cubrían la barca, mientras Jesús dormía, y sus discípulos atemorizados le pedían que los salvara, así será ahora y por siempre, nuestra lección cuando estemos al borde del abismo. Hablar a los vientos y al mar, reprendiéndolos, como hizo Jesús, para que cesen y haya una gran bonanza, como dice el evangelio de Mateo. Es la primera lección de este año 2013. 
Temprano en el día, el Espíritu que hay en mí, el Espíritu de Dios, gritó estas tres palabras: "!Fuego, fuego, fuego!!", y como yo me asustase y quise saber, El continuó diciendo: "En el pozo". !Es el fuego de Dios!
Volvamos pues a las murallas, a las fortalezas, que se alzan al pie de las rocas, no lejos de donde nació Constantinopla, no lejos del Edén.  ?Saben ustedes dónde está el Edén?  Pues dentro de nosotros hay un edén que espera. Lo hemos destruido para dar paso a esto que llamamos progreso. Pero renacerá, un Edén sin condena.
Conspiraciones mayores para derrotar al Santo. Vuelven los militares, cesa el poder de los antiguos.
Usurpan la victoria a esos que en tiempos pasados, de la Biblia, ocupaban el territorio albino.
Muere asesinado "el prisionero de Zenda". Al contrario del personaje de la famosa novela, llevada al cine en varias ocasiones.
Joven de familia aristocrática trastorna la vida de los británicos.
Se unen el norte y el sur en la ciudad de Angola contra ciertos invasores.
Egipto al borde del abismo, sin riendas, como un caballo desbocado.
En la tierra de los muros, no lejos del sol, con vientos helados que recuerdan a la Antártida, se inunda Quera.
Abanico de preguntas y respuestas sobre la situación de China.  El gobierno cede a las presiones y se abren al mundo. Pero pierden hegemonía, y pierden negocios extranjeros.
Estados Unidos impone sanciones o medidas a los que permanezcan llevándose los empleos fuera de su territorio. Subirán los impuestos para aquéllos que insistan en mantener la producción en China.
Se avizora la decadencia de Europa, en medio de la crisis. Meses de muchas restricciones y leyes absurdas intentando salvar lo insalvable.  La violencia sale a las calles en algunas capitales europeas y se impone la fuerza. Muerte y desolación.  Especialmente en los países del Este.
Rusia sobrevive chantajeando, aliado a lo peor, de nuevo.
Matahari y el fantasma de Eva Perón sacuden a Argentina.
Cuba siniestra, triste, sola, llena de miseria no encuentra ya respaldo de nadie. Mueren en ola los gobernantes, y también alguién con gloria pasada, pero el pueblo no reacciona, no puede, y menos el nuevo gobierno formado por plebeyos, pues el Rey ha muerto y nadie sabe dónde está la cabeza.  Juicio de última hora a los legítimos dueños del bastión.
No habrá que esperar mucho para ver los cambios, no los de Raúl Castro, ni los de su hija Mariela, sino los de la voluntad de Dios, en los alrededores de marzo.  Año de la desolación en la Isla. Vuelan a otro sitio los jefes. Lucha intestina. Marzo cruel.
Maremoto en Orlando, Florida.
Cenizas y fuerte terremoto en Quito, hasta que caen montañas.
Una amnistía para los indocumentados en Estados Unidos se hará ley, aunque el precio será alto.
La clave de ciertos códigos genéticos harán realidad un sueño: se descubrirá el flagelo mayor de la humanidad: las células cancerosas dejarán de reproducirse en los organismos atacados.
Agua en la luna.
Peces y manantiales secretos en Marte.
Una ciudad del Oriente, con gran monumento histórico, declara la guerra a su antiguo aliado.
Aparecen documentos en torno al Presidente Kennedy que desatarán nueva polémica.
La televisión perderá su hegemonía y en su lugar aparecerá un nuevo aparato que hará obsoleto el uso del cable y otras conexiones.
Agua, grandes pozos de agua descubiertos en Golán.
El Principe Carlos de Inglaterra internado de urgencia, trasplante de hígado u otro órgano.
Las estrellas alumbran el paso de alguien nuevo en el panorama. Un político, más conocido por sus habilidades histriónicas, hombre de mundo, y mucho dinero. Saldrá a defender el legado de alguien que lo apadrinó en el pasado. Ahora en el Senado de Estados Unidos.
Juicio a todopoderoso acusado de malversar el dinero ajeno, y encerrado de por vida en Europa.
Chile cruza los mares.
Vuelve el pasado: asomo de comunismo en cierto país europeo ahora en crisis. Toman el poder de nuevo los extremistas. 
Estados Unidos se balancea como esa nave en medio de la tormenta y su economía parece renacer, aunque algunos no lo perciban así. Alianza de los demócratas y los republicanos en un solo punto: el enemigo del país.
Afganistán asume nuevo gobierno y nuevo mando y se retiran las fuerzas extranjeras.
México busca nuevas y fuertes alianzas con Estados Unidos, especialmente en temas de inmigración y economía.
Quiebra en el Capitolio de Estados Unidos.
Al final del año se implementarán nuevas leyes que protejan la economía de este país, y un sistema de medicina para las clases más pobres, que no será el Obamacare.
Cuba y Estados Unidos seguirán sin relaciones formales, y así continuarán hasta que los Castro no desaparezcan del poder. 
Un año para expíar penas, para saldar deudas y ganar en el plano espiritual.  Un año donde habremos de "reunir todas las cosas en Cristo..., las que están en los cielos, como las que están en la tierra".
Demos gloria a Dios, que nos proteje contra la maldad de los impíos, que alumbra cada mañana con luz eterna y cada noche nos cobija bajo su manto.
El 2013 es año de Dios.

Monday, December 24, 2012

Nuevo número de LINDEN LANE MAGAZINE: Invierno 2012. Vol 31 # 4

Belkis Cuza Malé
Publication preview

Queridos amigos: Me da mucho gusto presentarles el nuevo número de Linden Lane Magazine.  Y ya con éste cumplimos los 31 años de publicación ininterrumpida.  
Hoy es Nochebuena y mañana Navidad y como estamos celebrando el nacimiento del Niño Jesús, razón de estas fiestas, me apresuro en hacerles llegar el regalo de este nuevo número, que ha quedado precioso, tengo que decirlo. Acabo de recibir el ejemplar impreso y me siento muy satisfecha con la labor de la imprenta. Pero además de la edición de MagCloud (la prestigiosa compañía HP), Linden Lane Magazine tiene una edición en Amazon, que estoy activando hoy también para que puedan escoger dónde prefieren adquirir sus ejemplares. MagCloud es siempre una edición de lujo, con papel de brillo, y Amazon no se queda atrás, pero el papel interior es mate. La portada también de brillo.
En este número hemos tenido la colaboración de estos valiosos escritores cubanos, con la excepción de la querida Lourdes Vázquez, de Puerto Rico. Ilustran las pintoras cubanas Tatiana Inguanzo y Liliana León Trujillo, ambas fabulosas artistas de la plástica. Liliana trabaja además el vitral, y verpan muestra de su obra en esta especialidad. 
Los escritores que colaboran esta vez son: José Abreu Felippe, Lourdes Vázquez, Rodolfo Pérez Valero, Carmen Karin Aldrey, Eloy Gutiérrez-Menoyo, Patricia Gutiérrez-Menoyo, Baltasar Santiago-Martin, que entrewvistó a Daniel Fernández, Pbro. Valentín Sanz, párraco de la iglesia de San Francisco en Santiago de Cuné Dayre Abella, David Walter Aguado, Tiberio Castellanos, Manuel Alfredo Galguera, Elvira de las Casas (reseñando el libro Tres dramaturgos, tres generaciones, de Rodolfo Martínez Sotomayor y Ena Columbié, sobre Eugenio Florit, y su labor en la biblioteca recientemente abierta en el Centro Cultural Español de Miami.  A todos, mi agradecimiento infinito.
Para comprar aquí un ejemplar sólo tienen que tocar el enlace que los llevará directamente a la web de magCloud.

LINDEN LANE MAGAZINE VOL 31 # 4, WINTER 2012
A magazine devoted to Cuban art and literature (Vol 31 # 4, Winter/Invierno, 2012). Founded in March 1982, in Princeton, NJ, by Cuban poets in exiled, Heberto Padilla and Belkis Cuza Malé, and published without interruption during 31 years now.
Find out more on MagCloud

Linden Lane Magazine Vol 31 # 4, Winter 2012

Feliz Navidad!!!!!
Muchas bendiciones para todos.

Sunday, November 25, 2012

Noctibus, de Carmen Karin Aldrey, un nuevo título de LLP.
Queridos amigos: les presento el nuevo título publicado por Linden Lane Press: Noctibus, un hermoso poemario de Carmen Karin Aldrey, poeta, pintora, fotógrafa y fundadora y directora de La Peregrina Magazine.  
El diseño y maquetación del libro estuvo a cargo de la también poeta y fotógrafa Sofía Serra Giráldez, otra recién publicada por Linden Lane Press con su poemario Signos cantores
 
Pueden adquirir ya su ejemplar en Amazon. Un excelente regalo para Navidad. Ir a este enlace:
 
 
Noctibus
 
Authored by Carmen Karin Aldrey
List Price: $7.00
5.5" x 8.5" (13.97 x 21.59 cm) 
Black & White on White paper
148 pages
ISBN-13: 978-1480195813 (CreateSpace-Assigned)
ISBN-10: 1480195812
BISAC: Poetry / Caribbean & Latin American
Un hermoso poemario cuya autora, Carmen Karin Aldrey (Preston, Provincia de Holguín, Cuba, 1950), es una artista, escritora, poeta, promotora cultural y aficionada a la Fotografía. Estudió Pintura en la ciudad de Los Angeles, California, donde también se graduó de College en la especialidad de Turismo. Ha publicado el poemario Aceite(Linden Lane Press, 2011) con 19 ilustraciones a color de su obra plástica, y en formato digital Guestbook, California, Puntos Suspensivos y Estatuas frente al muro -éstos dos últimos ilustrados con su trabajo fotográfico- los que pueden ser leídos en su Blog personal Soligregario. Ha colaborado con poesía, narrativa y trabajos periodísticos en diferentes espacios impresos y electrónicos. Sus pinturas han sido expuestas en galerías de Estados Unidos y España. Es fundadora, directora y diseñadora de La Peregrina Magazine.

Tuesday, October 23, 2012

LINDEN LANE MAGAZINE, VOL 31 No. 3, Autumn/Otoño, 2012. 

 Edición de MagCloud, en papel de brillo. Adquiera su ejemplar ya. Sólo $11.00.
LINDEN LANE MAGAZINE  VOL. 31 # 3, AUTUMN/OTOÑO 2012Find out more on MagCloud

http://www.magcloud.com/browse/issue/455285

Monday, October 22, 2012

Linden Lane Magazine Vol 31 No. 3. Autumn Otoño 2012 


List Price: $10.00
8.5" x 11" (21.59 x 27.94 cm)
Full Color on White paper
36 pages
ISBN-13: 978-1480139947 (CreateSpace-Assigned)
ISBN-10: 1480139947
BISAC: Literary Collections / Caribbean & Latin American
It is a magazine devoted to
Cuban literature and art by writers and artists living around the world. Founded in Princeton, N.J., in 1982, by Cuban writers Heberto Padilla and Belkis Cuza Malé.
It has been published without interrumption since 1982.

Queridos amigos:
Con la satisfacción de siempre, me complace anunciarles que ya está a la venta el nuevo número de Linden Lane Magazine, Vol 31 No.3, correspondiente al otoño de 2012
Hay una noticia especial sobre Linden Lane Magazine: Ahora tenemos dos ediciones.  Una en papel de brillo en MagCloud, como siempre, y otra en Amazon, que podrá ser adquirida directamente en Europa, y pagada en euros o libras.  Y por supuesto, aquí en dólares. Esta edición de Amazon sólo cuesta $10 más $3.59 de envío. 
Les pongo aquí la lista de los colaboradores. Ha quedado muy hermosa la edición, y agradezco a todos, escritores, artistas y anunciantes por apoyar nuestro magazine.
He aquí los colaboradores:
Matías Montes Huidobro: Desterrados al fuego: saga del exilio
Antonio Ávarez Gil: Primera lluvia de mayo
Hedy Habra:  3 poemas
Claudia Callejas Maggi: 5 poemas
Julio Pino Miyar: Longwood y la soledad
Félix Luis Viera: La sangre del tequila
Guillermo Arango: Un famoso "do" de pecho
Sofía Serra Giráldez: 4 poemas
Orestes Puente-Mujica: El comienzo
Manuel Gayol Mecías: El insoportable peso de la duda
Armando Álvarez Bravo: Lorenzo al agua (Adios a Lorenzo García Vega)
Ofelia Acevedo: El amor no pasará (In Memoriam Oswaldo Payá Sardiñas)
Notas de Libros:
Silvia Ruiz-Tresgallo: Flying Carpets, by Hedy Habra
Marta Farreras: Maira Landa, Concierto para Leah.
Ilustran el número:  Michel Blázquez, Sergio Chávez y JosEvelio Rodríguez-Abreu
Se anuncian en este número: David Walter Aguado: Las estaciones de Reinaldo Bragado (Ediciones Betania)
Fundación Apogeo
Guillermo Arango: El año de la pera (Ediciones Universal)
Sofia Serra Giráldez: Signos cantores (Linden Lane Press)
Magali Alabau: Volver (Ediciones Betania)
Manuel Gayol Mecías: Dos libros: La noche del gran godo, y Ojos de godo rojo (Neo Club Editions)
Project Zu:  Programa Alternativo de Literatura
Les invito a que disfruten de la lectura de este número de otoño y compren un ejemplar en la dirección de Amazon que les pongo acá.  Será un modo de apoyar a Linden Lane Magazine en esta tarea de mantener vivos el arte y a literatura de los cubanos que padecen el exilio.
Muchas gracias a todos y bendiciones,
Belkis

Sunday, October 14, 2012





Agradezco a Marisel Mayor, directora de la Revista Literaria Baquiana el que haya publicado varios poemas míos en el presente número, así como esta entrevista inédita que hace algún tiempo me hizo la profesora Martha GarcíaPueden leer la revista completa aquí:

www.baquiana.com
ENTREVISTA CON LA POETA CUBANA
BELKIS CUZA MALÉ  

por Martha García


    
Belkis Cuza Malé nació en Guantánamo, Cuba (1942). Poeta, periodista y editora. Realizó estudios de literatura en la Universidad de Oriente y luego en la Universidad de La Habana. En 1962, la Universidad de Oriente publicó su primer libro de poemas El viento en la pared. Al año siguiente, quedó finalista del Premio Casa de las Américas con su poemario Tiempos de Sol, editado posteriormente por Ediciones El Puente. En 1964 vuelve a obtener mención en el Premio Casa de las Américas con su poemario Cartas a Ana Frank. Aparte de los libros ya mencionados, ha publicado en poesía: Los alucinados (1963), Las Cuatro Estaciones (2002), Juego de damas (2002), La otra mejilla (2007) y Los poemas de la mujer de Lot (2011). Ha publicado los libros en prosa: Elvis, La tumba sin sosiego o la verdadera historia de Jon Burrows (1994) y En busca de Selena (1997), así como una biografía novelada de Juana Borrero bajo el título El clavel y la rosa (1984). Algunos de sus libros han sido traducidos al inglés por la traductora Pamela Carmell y publicados por la editorial Unicorn Press en Greensboro, North Carolina (1987). A la par de su labor poética y editorial, ha creado una vigorosa obra pictórica. En 1967 se casó con el célebre poeta cubano Heberto Padilla, junto a quien fue encarcelada en 1971 acusada de “escritura subversiva”, en lo que constituyó el llamado “Caso Padilla”. En 1979 sale de Cuba con su hijo pequeño y un año más tarde se radica en Princeton, New Jersey con su esposo, donde en marzo de 1982, fundan la revista literaria Linden Lane Magazine, la cual continúa hasta nuestros días después de treinta años de ininterrumpida existencia. En 1996 fundó la galería de arte y centro cultural denominado La Casa Azul. En la actualidad vive en Fort Worth, Texas, desde donde escribe artículos y críticas literarias para El Nuevo Herald y otros medios de prensa.

     
“Acercarnos a la obra de Belkis Cuza Malé, es estar convidados al Festín de los Dioses sin que nos hayamos lavado las manos. Es cargar con las espurias soledades de la muchedumbre, intentando tocar las multitudes del yo. Y es que Belkis es ángulo fiero, proceloso mar bajo superficie calma.”

Augusto Lemus
La Peregrina Magazine
“En la mejilla de Belkis Cuza Malé.”
(Invierno de 2009)

“La experiencia poética que expresa la obra que Belkis Cuza Malé hoy nos
entrega ha alcanzado la universalidad de la experiencia que todos compartimos:
la experiencia de la palabra. La experiencia extraordinaria que a todos
nos representa, de la creación poética y la evolución espiritual
mediante la escritura y el conocimiento.”

Elena Tamargo
Linden Lane Magazine
Volumen 30, No. 2
“En Belkis Cuza Malé lo sagrado refuerza lo poético”
(Verano de 2011)


Belkis Cuza Malé proyecta en su poesía su profundo conocimiento teológico, religioso y humanista. Su obra se caracteriza por la fe arraigada en un poder superior, y por ende, el Creador como ente supremo, y el poeta como mensajero de esa fe. Sus poemarios relevan su inteligencia y sensibilidad puestas al servicio del lector. Su compromiso con el pueblo cubano en el exilio es patente en sus poemas. Su vida denota las cicatrices del precio que le ha tocado pagar por ser fiel a su visión de una Cuba libre, sin ataduras ni dobleces políticos. En su poesía prevalece el colorido y el paisaje como elementos artísticos que configuran la musicalidad y el emblema de su lírica.


MG: Belkis, ¿cuál es su principal fuente de inspiración cuando escribe poesía?

BCM: Yo creo que mis emociones, eso que me hace reflexionar sobre todo lo que veo y siento. Porque parto de éstas para expresarme y querer decir algo. Considero que todo está conectado a mí, el universo, lo material, y lo espiritual y que soy parte de Dios. Pues Dios mora también en cada uno de nosotros y es la fuerza motora. Aunque soy libre de pensar y sentir como lo hago.

MG: El color azul -símbolo del intelecto y de la modernidad- prevalece en sus poemas. ¿De qué manera lo utiliza para crear arte?

BCM: El azul es para mí el color del alma. ¿Cómo lo sé? Lo presiento, lo recibo así. De ahí que lo utilice mucho en mis pinturas, y además haya nombrado con ese color a mi galería de arte y centro cultural aquí en Fort Worth, Texas. La Casa Azul, no es un edificio azul, es un sitio que vibra con el azul, con el espíritu de belleza y armonía de la cultura cubana.
     He leído en algunos tratados esotéricos que la gente del medioevo pintaba de azul las puertas principales de su casa para alejar al demonio.

MG: ¿Cómo describiría su poemario -del que ya se ha publicado una segunda edición- titulado Juego de damas?

BCM: Es un libro que revela cómo yo veo el mundo, antes y ahora. Porque soy siempre la misma. No es un libro propiamente feminista, pero lo escribí cuando apenas tenía 24 años y puede calificarse de irreverente para la época. Siempre he sido rebelde y siempre me ha gustado decir lo que pienso. No lo definiría como un libro de juventud, porque eso no existe para mí. Es sencillamente un libro, y al igual que El viento en la pared, mi primer libro de poemas, escrito a los 18 y publicado sin aún haber cumplido los 20, los amo por igual.
  
MG: Como cubana en el exilio, ¿qué papel desempeña la poesía como un instrumento artístico de comunicación masiva?

BCM: No creo que ninguno. Salvo una parte muy contada de los seres humanos, la poesía es incomprendida y despreciada. No se publica casi nada nuevo, y la gente tiende a rechazarla. Quizás porque le falta la música, porque no hay suficiente gente culta o porque la incomunicación poeta/lector es una herida que no cierra nunca. Yo abogo por el regreso de los juglares, aquellos famosos trovadores que iban por ahí en la época medieval cantando sus versos.

MG: Como fundadora de Linden Lane Magazine, una revista que se especializa en el análisis de la obra de escritoras latinoamericanas al igual que norteamericanas, ¿se siente usted comprometida con un público implícito en un momento específico? ¿Por qué?

BCM: Yo creo en ''misiones''. En el destino, en cosas que tenemos que hacer y que quizás nunca lleguemos a saber por qué las hacemos. Un día creé Linden Lane Magazine, y casi dos décadas después, La Casa Azul. ¿Por qué lo hice? Creo que porque también necesito sentirme libre para expresarme, y ni la censura en Cuba, ni los intereses de los medios de comunicación aquí me lo permitían. Así que pensé que estando en mi propia casa nadie podría decirme cómo tengo que decir o hacer las cosas. Y porque vi desde que llegué al exilio que esto era un páramo cultural y que los escritores y artistas no tenían dónde publicar o dar a conocer sus obras, a menos que estuviesen bien conectados. El mundo editorial publica mayormente aquello que va a tener "éxito comercial". Yo lo entiendo, no lo critico, sólo que entonces hay que tocar a otras puertas. Y cuando éstas tampoco se abren, como las editoriales universitarias, u otras de menor alcance pero sofisticadas, pues queda el recurso de publicar uno mismo su libro, de convertirse en editor. Creo que es una gran opción. Y la idea me encanta. Virginia Wolf publicó toda su obra de ese modo, dando vida así a Hogarth Press, que también lanzó a T.S. Elliot y a muchos otros de igual importancia.


MG: De las poetas que he entrevistado, usted es la única que ha tenido que vivir en carne propia la experiencia del “preso político” y sus consecuencias posteriores. ¿Cómo ha influido este hecho en su poesía? ¿Qué ventajas le brinda?

BCM: Bueno, esa experiencia es “única” y no se la deseo a nadie. Pero en realidad no puedo catalogarme de “presa política”. Estuve sí presa, incomunicada en los cuarteles de la Seguridad del Estado durante 3 días, y allí sufrí torturas. Y digo torturas porque además de haber sido despojada de mis derechos como ciudadana a solicitar un abogado defensor, no me permitieron tomar unas píldoras que el doctor me había recetado; se me mantuvo todo el tiempo en un cuarto frío con una luz roja encendida todas las noches. El primer día me dejaron en una pequeña habitación muy fría, sin muebles, por lo que permanecí en el piso todo el tiempo. Yo padezco de claustrofobia, así que podrá imaginarse lo que me pasó cuando me vi encerrada allí. Además, está el miedo a lo desconocido, a que me fuesen a condenar a largos años de prisión y mi vida se redujese a todo eso. 
  
MG: En el comienzo de un nuevo milenio donde la tecnología es parte activa de la vida cotidiana ¿cómo le afecta ésta, o no, al poeta contemporáneo? ¿Qué ventajas le brinda? ¿Con qué obstáculos se enfrenta?

BCM: Hace mucho que la tecnología es parte activa de mi vida. Escribo todo en computadora, vivo en la computadora. Diseño Linden Lane Magazine en la computadora, y tengo muy buenos amigos como resultado de mi vinculación con el mundo a través de la tecnología. Además de la Web Site de La Casa Azul, que diseña la poeta y pintora cubana Karin Aldrey, yo tengo en estos momentos varios blogs, que diseñé y mantengo a diario. Todos relacionados con mi obra, y lo demás que hago.
     Yo diría que la tecnología ha cambiado mi vida y mi mundo intelectual. Incluso leo muchos libros directamente en la computadora. Para mí es la gran solución.

MG: ¿Cómo ve usted el <> poético?

BCM: Yo no conozco más <> poético que mis emociones. Yo vivo la poesía, la creo y la disfruto. Eso es todo.

MG: ¿Cómo percibe y plasma en su poesía el <>?

BCM: No soy muy afín a interpretar nada. Yo creo en cosas que a lo mejor la mayoría no cree. Creo en un Dios bueno, que no castiga, creo en las energías, creo que todo es energía, creo en la vida, en la belleza, en la bondad, en la espiritualidad. Somos un espíritu con un cuerpo. Y eso para mí es poesía.

MG: Después de medio siglo en tierras ajenas, existen varias generaciones de cubanos. ¿Qué consejos o sugerencias le daría a esta nueva generación de poetas en el exilio quienes lo han experimentado de una manera muy distinta a la suya?

BCM: Que sean ellos mismos, que lean todo, pero que también se salgan de la poesía y vivan. Que traten de entender qué es verdaderamente poesía y qué es retórica. Que descubran que la poesía es la sencillez.

Belkis Cuza Malé y Heberto Padilla en La Habana.
  
MG: ¿Qué poetas, sean éstos femeninos o masculinos, han influenciado su obra y de qué manera?

BCM: T.S. Elliot, Heberto Padilla, y todos los que siendo grandes han escrito una línea que me ha conmovido.

MG: ¿Cómo logra crear el espacio femenino en su poesía? ¿Cómo lo define? ¿Cómo lo interpreta?

BCM: Yo no pienso en espacio femenino cuando escribo. Pienso en mí, como mujer, como esposa, como viuda, como amante, como madre, como hija, como hermana, como abuela, como bisabuela (que ya soy). Lucho para que la mujer sea. No para que viva a la sombra de nadie más que de ella misma. Pero pienso que la mujer debe complementarse con su pareja. Es triste estar sola, no importa que no necesitemos a los demás para vivir. Dios nos creó como pareja. Y esa ha sido siempre mi ideal, ser yo y ser parte de alguien más, de alguien que ame. Eso es para mí mantener mi espacio femenino. Lo mismo en la poesía. Escribo desde la mujer que soy, desde las muchas mujeres que hay en mí. Me gusta ser mujer y no entiendo cómo se puede ser hombre.

MG: El lugar del poeta en la sociedad siempre ha sido tema de gran controversia. ¿Cómo define usted el rol que desempeña el poeta en la sociedad actual desde un punto de vista universal, sin fronteras?

BCM: Como un juglar, cantando y contando, sobre él y sobre los demás. Sobre lo vivido y lo soñado. Un mago que puede leer nuestra mente y puede recrear el mundo interior. Un poeta es siempre un alquimista. La sociedad lo necesita más de lo que pueda imaginarse. Un mundo sin poetas es un mundo sin niños.

MG: La Biblia constituye para usted un manual de vida y se palpa en sus poemarios. ¿Qué lugar ocupan y cómo logra usted incorporar estos principios teológicos en su poesía?

BCM: Bueno, si, leo la Biblia y la considero un manual para la vida. Ahí esta todo lo que quiero y necesito saber. Esa es la palabra de Dios. Pero no soy muy “religiosa” ni hay teología en mi poesía. Yo pertenezco al “movimiento de la fe”, es decir, creo que la fe mueve todavía montañas y las seguirá moviendo. Creo en la física cuántica, presente en las parábolas de Jesucristo, en sus milagros.

MG: Si tuviera que elegir una palabra que caracterice su obra poética, ¿cuál sería? ¿Por qué?

BCM: Vital. Porque mi poesía me recrea a mí y a la vida.

MG: ¿Cuál es su publicación más reciente?

BCM: El poemario Los poemas de la mujer de Lot.


MG: ¿Cuál es su próximo proyecto?

BCM: Ando siempre con muchos proyectos entre mano. Pero trabajo principalmente en un libro de poemas, Los Salmos de la Reina de Saba. Tengo varios libros inéditos: el poemario La otra mejilla y tres novelas. Pero además, pinto y hago mi magazine.

Hasta aquí hemos conversado con la poeta.
 

 Martha García nació en La Habana, Cuba (1965). Ha residido desde temprana edad en España, Honduras y los Estados Unidos desde 1989. Realizó estudios superiores en Ciencias y Letras. Se graduó con una Licenciatura en Español en 1997 y obtuvo su Maestría en Literatura Española con especialidad en Literatura Medieval en la Universidad Central de la Florida en Orlando, EE.UU. Posteriormente, se doctoró en Literatura Hispánica Siglo de Oro en la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee, EE.UU. (2005). En la actualidad es profesora de la Universidad Central de la Florida en Orlando, Florida, EE.UU. Sus reseñas y artículos aparecen en diferentes revistas  académicas, tales como: Círculo  de  Cultura Panamericano - CCP (Verona, New Jersey), South East Latin Americanist - SELA (Orlando, Florida), Bulletin of the Cervantes Society of America (EE.UU.), Theatralia (España) y Hispanic Outlook in Higher Education (Paramus, New Jersey). De igual forma, participa anualmente en una gran variedad de congresos nacionales e internacionales presentando sus ponencias y trabajos de investigación. Es miembro del Consejo de Redacción de la Revista Literaria Baquiana. Ha publicado el libro La función de los personajes femeninos en Don Quijote de la Mancha y su relevancia en la narrativa (Academia del Hispanismo: España, 2008) y la edición escolástica de la obra teatral de Tirso de Molina El condenado por desconfiado (Juan de la Cuesta, Cervantes & Co., Spanish Classics: Newark, Delaware, U.S.A., 2010).
 



Monday, September 24, 2012


Hace doce años hoy que Heberto Padilla partió.  Este es un capítulo de mi libro inédito La buena memoria, y con su publicación aquí quiero dar testimonio de lo que recuerdo y de aquellos años traumáticos.  También intento así rendir homenaje a la memoria de nuestro amigo el comandate Alberto Mora, quien apoyó a Heberto siempre, aún a costa de arriesgar su vida enfrentándose a Fidel Castro.

Alberto Mora, comandante de la Revolución y ex Ministro de Comercio Exterior, se suicidó el 13 de septiembre de 1972.  Esta es la única foto que he encontrado de Alberto en el internet, y no es la imagen del que conocí a finales de los sesenta. Aparece aquí en un desfile de los primeros días de 1959, entre el Ché Guevara y el capitán Antonio Núñez Jiménez. Incluso al extremo derecho está el comandante William Morgan, fusilado poco después por la Revolución. La otra foto es la sede de la UNEAC, donde yo trabajaba en la redacción de La Gaceta de Cuba, y donde vi por última vez a Alberto el día de su suicidio.



LOCURA Y MUERTE EN LA HABANA
Belkis Cuza Malé
     Todavía no hemos podido sobreponernos; la atmósfera de esta casa encierra ahora una humedad desacostumbrada, un vaho a flores marchitas, a cera quemada, a incienso esparcido en el aire de las noches calurosas. Sobre mi mesa de mármol, en el centro de la sala, permanece aún fresco ese ramo de mirto o muralla que alguien me recomendase como lo mejor para ahuyentar los malos espíritus, y el silencio es nuevo, aunque María nos mire a hurtadillas desde su locura...
        Hay paz, sin embargo, porque la ha impuesto la muerte con sus herramientas, y porque la búsqueda de la verdad se ha dejado ganar por lo irremisible. ¿Qué importan las razones?, me digo a mi misma como para calmar la inquietud de no saber qué ha sucedido.
    Por un rato al menos, María Molina, la sirvienta loca, ha dejado de oir los ruidos de todos los días; ni ayer ni hoy  nos ha atormentado con las historias de que allí mismo, frente a nuestro edificio, están cavando una tumba para su hermana muerta. Se encierra más a menudo en su cuartico junto a la cocina, como si pareciese querer dejarnos en paz, a solas con esta nueva tristeza. Por lo pronto, tan extraño como parezca, nos sirve de consuelo saber que la muerte real se ha sobrepuesto a la locura, a sus voces. 
        Pobre María, ha hecho un nidal de ese cuarto. Cuando la contratamos en una agencia clandestina de empleo (porque hace más de una década que dejaron de existir legalmente), no demoró en aparecer. La vimos bajar rauda de un automóvil de alquiler, repleta de equipaje y cajas de cartón.  Fue estricta en su primer saludo, pero viviendo en los tiempos en que vivimos, no me extrañó que una pobre mujer desamparada quisiera aparentar las maneras antiguas de una criada. No abundan las casas habaneras que puedan y quieran ofrecerle una habitación con baño privado, una mensualidad (aunque muy pobre), y el derecho a incorporarse a la libreta de abastecimientos de los dueños de la casa.
        La situación era casi inusitada, como lo fue el hecho mismo de que una amiga me recomendase a la dueña de la agencia de empleos, que se las arreglaba como podía  para buscarle acomodo a sus escasos clientes.
        María, creíamos nosotros, iba a solucionarnos un gran problema doméstico mientras esperábamos el nacimiento del niño, y preferimos sacrificar nuestra pobre economía y ofrecerle un cuarto a la desamparada señora, sin familia ni vivienda. Eso era todo lo que sabíamos de ella, que se trataba de una desamparada, una mujer que rebasaba los cincuenta, sin familia ni vivienda  y con una necesidad urgente de que alguien la incluyera en su libreta de abastecimiento.
        Desde el primer momento supe, sin embargo, que habíamos cometido un grave error.  María --como comprobamos después con la señora de la agencia de empleos-- estaba loca, loca de remate, y en numerosas oportunidades había sido internada en el hospital de Mazorra.  A la mujer de la agencia no le quedó más remedio que decirnos la verdad, aunque añadió la pobre excusa de que en sus momentos de lucidez, María era útil en una casa y digna de los mayores elogios, pues limpiaba y cocinaba bien.
        El error más grave había sido incorporarla a la libreta de abastecimientos, porque en contra de su voluntad no podíamos darle de baja en las oficinas de la OFICODA (*) y permanecería en nuestra casa hasta que ella lo decidiera.
        No puedo evitarlo, le tengo miedo a María, a su mutismo; no sé cuándo dejará de ser ella para prorrumpir en sollozos, o correr hacia mí gritándome que cesen los ruidos, que no puede más. Pero a pesar de todo esto, cocinar y limpiar parecen servirle de tearapia. Entro y salgo de la casa, voy al trabajo o a la universidad y noto que está largos períodos encerrada en su cuarto, escribiendo esas monstruosas cartas que hablan de camiones herméticamente cerrados que recorren la ciudad, dice, con su trasiego de carne humana, mujeres que la policía se encarga de echar mano en cualquier esquina, con el propósito de engrosar el abastecimiento de carne para la población.  Prostitutas, repite sin parar. Y sus cartas están dirigidas a Fidel; le escribe decenas a la semana y las guarda con mucho celo debajo de su almohada, pero nosotros, en sus brevísimas ausencias a la bodega que está al lado de nuestro edificio, las leemos, con un interés creciente, como si se trataran de nuevos capítulos de una historia de terror, incapaces de sustraernos a sus obsesiones.
        De noche nos encerramos con llave en nuestras habitaciones, temerosos de que la locura le asalte en medio de la madrugada. Y aunque parece fingir no darse cuenta de nuestro miedo, quién sabe cuántas esquizofrénicas inquietudes esconde tras su dura mirada.  No nos da reposo, sin embargo, nos mira siempre como un cazador furtivo, aunque sigue cumpliendo a cabalidad con sus obligaciones y guarda un horario inflexible para todo.
        Hace un tiempo logramos que nos hablara de sus otras colocaciones. Fue a raíz de encontrarse un libro de Alejo Carpentier, mientras sacudía uno de los estantes. Se le quedó mirando durante unos segundos, como tratando de recordar, hasta que sin mucho interés contó que había trabajado hacía años en casa del novelista, en una época, añadió, en que él vivía con su madre, una señora rusa que tocaba el piano y daba clases de francés. Una señora muy fina, apuntó, como si de pronto se le hubiera iluminado la mente y trasladado a aquella época y la estuviera mirando. Se había quedado como ausente en el recuerdo.
        Fue María la que respondió a mis preguntas, cuando de regreso esa mañana de la universidad, noté aquellas tres tazas con restos de café que permanecían sobre el  aparador del comedor.
        "Es que estuvieron aquí unos amigos de su esposo, por lo del accidente del señor Alberto. Dice su esposo que llame a Maruja".
        No había cautela en su modo de darme la noticia, ni pretendía evitarme el susto. Accidente era la palabra que mejor describía una situación real con la que ella había estado siempre tan familiarizada. Pero todo el mundo actuaba como María a la hora de la verdad.  Maruja no fue más explícita al inicio de nuestra conversación, y sólo cuando insistí supe qué significaba esa palabra, accidente.  Y la verdad es siempre como en las novelas, un golpe seco.
        Alberto Mora, de súbito, estaba muerto. Heberto se había marchado a la funeraria y yo quedaba en libertad de llegarme hasta allá o aguardar en casa.
        En el trayecto hacia la funeraria Rivero traté de poner mis pensamientos en claro. ¿Es que como en las novelas de terror aún no había despertado del sueño?  Claro que sí, sólo que ahora iba uniendo los pedazos de ese rompecabezas que la muerte había dislocado de un manotazo.
        Estaba allí, dentro de aquel sarcófago horrible, y un mechón de pelo sobresalía por afuera de la tapa; yo sólo atinaba a ver el mechón negro y lacio que tantas veces se alisara en un movimiento que se había convertido casi en manía.
            Un hombre me perseguía en aquel sueño de la noche de la tormenta. Rápídamente me metí a la trastienda de un pequeño negocio y allí estaba el sarcófago del que salía aquel mechón de pelo lacio y negro. Al otro día por la mañana supe que esa noche Alberto se había suicidado.        
        A pesar del balazo no estaba deformado. En medio del horror del que aún no habíamos podido desprendernos, comprobé lo que ya yo sabía por mi sueño.
        Alberto había llegado aquella tarde de lluvia torrencial hasta la UNEAC (** ) para devolverme Islas en el Golfo, la novela de Hemingway que yo habìa pedido prestada a la biblioteca. Hacía más de un mes que la había sacado porque Heberto quería leerla, pero luego se la había pasado a Alberto y éste a un amigo. La lectura del libro póstumo de Hemingway pareció afectarlo, y su obsesión lo trajo dos o tres veces a casa para comentar con Heberto los planteamientos de Hemingway: discutía con acaloramiento todas las proposiciones del viejo escritor en torno a la muerte y las distintas formas de suicidio.  Quería una y otra vez que Heberto compartiera sus puntos de vista: la mejor forma de matarse era de un tiro en el cielo de la boca. Pero Heberto no acertaba a darse cuenta entonces de las verdaderas intenciones de su amigo.
        Tiempo atrás había aparecido por casa con un nuevo libro, la edición de Barral del I Ching: quería que probásemos suerte, y él mismo se encargó de interrogar al célebre libro. No fue una sorpresa para mí que nuestro destino --el mío y el de Heberto--  fuera el mismo, me parecía lógico.  Pero me sobrecogió de manera especial la respuesta que obtuvo Alberto, porque sin que él precisara, aquel código extraño apuntaba hacia lo peor.
        Sonrió restándole importancia al hecho y no vaciló días más tarde  --la noche de su cumpleaños-- y en su recién estrenada casa, en leerle el destino a cada uno de los presentes y de repetir hasta el cansancio aquel cuento-adivinanza que era a su vez un test de personalidad. Al final de la historia y de salvar muchos obstáculos, había que decidir qué actitud tomar ante un muro que impedía continuar la marcha. Casi todos los presentes aquella noche escogieron regresar. Pero Alberto decidió saltar el muro.
        En la casa todos oyeron el disparo.  La abuela dijo que fue como si cayera al suelo un escaparate. La puerta estaba cerrada por dentro con llave, y Liuba, la hija mayor dijo que ella podría abrirla con la punta de una tijera. Eran las 8 y 30 de la noche, y desde por la tarde había estado lloviendo sin parar.
        Abrí la puerta de mi apartamento, y lo vi de pie junto al marco: llevaba un pantalón a cuadritos color café y la camisa de hilo blanco. Le oi decir junto al ramo de muralla del centro de la sala, que esa misma tarde me devolvería el libro de Hemingway.
        ¨Yo creo que no nos vamos a ver más¨, le dije y la primer sorprendida fui yo, quizás no quise decir eso, pero fue lo que dije y me turbé, pues me parecieron palabras absurdas, sin sentido. "¿Por qué dices eso? --fue su respuesta. Esta misma tarde te llevo el libro a la Unión de Escritores, lo prometo".
            No le creì hasta que lo vi llegar horas después bajo el terrible aguacero. A pesar de la gripe y la fiebre, quiso cumplir su palabra. Fui, sin sospecharlo, de las últimas personas en verlo con vida.
            Lo acompañé hasta el vestìbulo de la UNEAC, y ya en el portal inundado, tras rechazar mi ofrecimiento de unos periódicos para que al menos se cubriera un poco de la lluvia, desapareciò ante mis ojos asombrados, como si aquella densa capa de agua se lo hubiera tragado. Su amigo Benigno Regueira, me había dicho, lo había traido en su automovil y lo estaba esperando afuera.
            Por la noche, cuando Heberto y yo regresamos del Parque Almendares, a donde habíamos ido con una vecina tras cesar la lluvia, quise llamar a su casa para preguntar si aquella imprudente empapada no habìa afectado aún más su gripe, pero nuestro teléfono, afectado por la tormenta, había dejado de funcionar. Miré entonces al reloj y también se habìa detenido a las 8 de la noche.
            Cuando esa mañana regresé temprano de la universidad, Marìa me contó que había habido visita... Todavía cierro los ojos y veo las tazas abandonadas con restos de café. Alejandro, el policía encargado de vigilarnos, y otro, que no sé quién es, habían venido a informar a Heberto de la muerte de su amigo y de paso a intentar saber más.
       "¿Qué les parece? Me voy a casar con Sylvian. Dìganme lo que piensan".  Le estaba preguntando la opinión a los amigos, pero yo detestaba que qusiera saber la mía sobre algo tan personal,como era su relación con Sylvian, una francesita aplatanada, a quien conocía poco.
           Alberto sobresalía del contexto.  Era inteligente y generoso, de una amistad a toda prueba. Culto, en medio de un mundo como el suyo (un comandante, el más joven quizás de la Revolución, ex ministro de Comercio Exterior), aunque sin embargo padecía de un fuerte desasosiego, sólo evidente para sus más ìntimos.  Golpe tras golpe había resistido con valor mucho más de lo que se sabía. Primero la muerte del padre, aquel legendario Menelao Mora, ex dirigente de los Ómnibus Aliados, quien con un grupo de hombres --entre los que estaba el propio Alberto, entonces un joven de 17 años-- había asaltado el Palacio Presidencial, donde vivía el dictador Batista. Luego, la enfermedad de la madre; el nacimiento de su hija màs pequeña con una deformación en el labio, su matrimonio con la francesita, que pareció no tardar en caer en crisis... Y en medio del desencanto creciente ante la vida, había perdido la fe en la Revoluciòn y Fidel Castro, aunque le oíamos insisitir en que tarde o temprano todo se arreglaría.
        Del libro Fuera del juego, el primero de los amigos de Heberto en leerlo, le oí decir con franco entusiasmo: "Este libro va a hacer historia". Creyó en la amistad, por eso no vaciló en apoyar a Heberto, su amigo, a raíz de nuestra detención, lo que le valió también a él un destino inusitado: Fidel Castro lo mandaría a detener, aunque luego de visitarlo en la celda lo pondría en libertad.
        Todavía con Heberto detenido en la Seguridad del Estado, Alberto y yo nos aparecimos en el anfiteatro de la Universidad de La Habana donde el canciller Raúl Roa iba a pronunciar un discurso que, aunque de soslayo, estaba relacionado con los últimos acontecimientos alrededor de Heberto.  A cada instante aquella multitud compuesta por alumnos y funcionarios interrumpía al retórico Roa y prorrumpía en aplausos, de pie, para darle más énfasis a sus palabras. Le oi hablar de los intelectuales plumíferos, y de no sé cuántos otros torpes epítetos para referirse, sin decirlo, a Heberto.  Pero ni Alberto ni yo nos levantábamos de nuestros asientos, ni aplaudíamos al canciller. Al final del discurso, Alberto se acercó a Roa y le entregó una carta, con el ruego de que se la hiciera llegar a Fidel Castro. No supe su contenido, pero se trataba de una protesta sobre la detención de su amigo, y su opinión sobre la situación.  Al otro día estaba preso en Villa Marista.
           Alberto Mora, en perpetua desgracia, ex comandante de la Revolución castrista, era un escritor frustado (estoy segura), que amaba la música, que no tenía reparos en exhibir en su casa aquel enorme e impresionante afiche de Jimi Hendrix, muerto por una sobredosis de drogas, ni en comprar en sus viajes al extranjero toda la música de los Beatles. Se empeñó en hacer revolución junto a su padre, y tuvo la suerte de salir con vida del asalto al Palacio Presidencial. Quiso ser un rebelde, cuando hubiera dado su vida por ser un creador, un artista.
        Ayer hizo nueve días que lo enterraron. No fui al cementerio porque me sentía muy triste y me parecían demasiadas emociones para mí, con mis seis meses de gestación.  A su regreso, Heberto me contó que vio allí a Orlando Alomá con aquel ejemplar del libro de Hemingway debajo del brazo.  Pienso que si Alberto Mora no lo hubiese leido no habrìa escogido el camino de la autodestrucción. Pero otras cosas pesaron mucho en su decisión. La traición, las mentiras, habían acelerado ante sus ojos la caida del altar donde durante años había puesto a Fidel Castro y la Revoluciòn.  Ya no creyó más en esa "rehabilitación política" que tiempos atrás era su tabla de salvación, pues no se cansaba de repetir que tarde o temprano llegaría.  Pero el Plan de Plátanos del Wajay, a donde el propio Fidel Castro lo había enviado para que se rehabilitara, no era otra cosa que un nuevo castigo, una cárcel.
        Ayer sonó el teléfono, mientras yo descansaba antes de irme a trabajar a la UNEAC. Era su voz ahogada, lejana, y ese ¨oye¨, ahora de ultratumba, conque solía presentarse cuando hablaba a casa. Sólo alcancé a escucharle decir balbuceante que iba para el Wajay, mientras repetía aquel Wajay como un tartamudo. Aterrada, le pasé el teléfono a Heberto, pero la comunicación había cesado.
        Me cuesta trabajo reconocer que locos como María puede que entiendan mejor los planos de vida y muerte en que nos movemos. A su modo parecería no faltarle razón y no cesa de escribir cartas cada día más extensas, denunciando quizás esta vez que están cavando una tumba para nuestro amigo, el comandante Alberto Mora.